El "lado oscuro"

El "lado oscuro"

Las redes sociales ofrecen hoy en día incontables beneficios a nivel personal y profesional. Sin embargo, estas plataformas tienen también un lado oscuro, un componente adictivo que hay que saber combatir.

En el mundo hay unos 7.800 millones de habitantes y, según el último informe sobre tendencias digitales hecho por la agencia We Are Social, más del 53%, son usuarios de redes sociales. La mayoría de los “conectados” tienen una relación más o menos sana con estas plataformas. Sin embargo, existe un pequeño porcentaje de adictos a las “tribunas digitales”. De acuerdo con datos ofrecidos por el Addiction Center, en la actualidad, entre el 5 y el 10% de los estadounidenses cumplen los criterios de adicción a las redes sociales. Las personas que sufren el problema manifiestan una excesiva preocupación por estas herramientas digitales, impulsos incontrolables por usarlas o iniciar sesión y una dedicación excesiva a las mismas que interfiere en otras áreas importantes de su vida.

Cómo afectan las redes sociales al cerebro

Aunque en la actualidad enfrentamos problemas muy graves como la pandemia por SARS-CoV-2 o el cambio climático, lo cierto es que, en una gran parte de regiones, el mundo es mucho más tranquilo que en los siglos anteriores. Sin embargo, nuestro cerebro o, al menos una parte del mismo, continúa rigiéndose por sistemas básicos de supervivencia. Tal y como explican el Dr. David Perlmutter y el Dr, Austin Perlmutter, en su libro “Limpia tu cerebro”, los mismos mecanismos cerebrales que nos han permitido sobrevivir, como el impulso de alimentarse para tener comida disponible en previsión de hambrunas, o la necesidad de aceptación social, que nos aseguraba la protección de la tribu, son ahora la puerta de entrada de la explotación comercial y, también, de esta necesidad casi adictiva hacia las redes sociales. Visto desde un punto de vista fisiológico, lo que sucede es que la amígdala, un centro emocional del cerebro que se activa por la obtención de recompensa, llega a anular procesos cognitivos más complejos de los que se encarga la parte más evolucionada del cerebro, la corteza prefrontal, a la que se atribuyen funciones como hacer planes, expresar empatía o tomar decisiones meditadas. Dicho de otra manera: la parte “básica” del cerebro ha tomado el control mientras que la “compleja” queda relegada a un segundo plano. Esta acción de la amígdala es la que hace que busquemos respuestas inmediatas en las redes: necesitamos recompensa/gratificación y la necesitamos ya.

Los likes y la felicidad

Según un nuevo estudio de la Universidad de Harvard el uso de redes sociales activa las mismas áreas del cerebro que las sustancias adictivas. Cuando una persona experimenta algo gratificante o consume una sustancia estimulante, la producción de dopamina (conocida como hormona del placer o de la felicidad) aumenta en su cerebro. Recibir una notificación por un “like”, un comentario, etc., proporciona una ráfaga instantánea de dopamina, despertando la necesidad de ir a por más.

Otro factor que favorece la adicción a las redes sociales se debe a que el centro de recompensa del cerebro (la amígdala) está más estimulado cuando las personas hablan de sí mismas. En la vida real, se estima que lo hacen entre el 30 y el 40% del tiempo. Sin embargo, en las redes sociales, las personas hablan de sí mismas un 80% del tiempo.

En SMOS somos conscientes del componente adictivo de las redes sociales y, por eso, abogamos por un uso responsable de las mismas. Sabemos, además, que la gestión social de empresas en estas plataformas es compleja y necesita mucha dedicación. Consideramos por tanto que es necesario delegar su gestión a expertos. Hoy en día existen muchas empresas especializadas en redes sociales, sin embargo, SMOS es la única que domina el crecimiento orgánico en estas plataformas.

Esther Alonso

Esther Alonso

Content Manager SMOS

Sofía Gómez

Sofía Gómez

Graphic Editor SMOS